epico romano | Cultura | EL PAÍS
Román, ese vaillante, sonriente y siempre joven torero valenciano, ha paseado una oreja de ley después de jugarse seriamente la vida ante un hombre, encastado, dificultoso y feo ejemplar de Montalvo que salió en quinto lugar.La verdad es que no se atisbaba esperanza alguna después de un descompuesto tercio de varas en el que al animal cabeceó repetidamente, y su escasa colaboración en banderillas; pero tras un breve trasteo por bajo, Román asentó las zapatillas, citó de largo y el toro se le coló de mala manera. Tomó entonces la zurda y aguantó un molesto y peligroso cabeceo que no…