La gran capacidad lidiadora de Daniel Luque | Cultura
El primer victorino era guapo, abierto de cuernos, casi veleto… Pero solo era eso. De comportamiento bien podría parecer toro de cualquier ganadería comercial. Muy justo de fuerzas, pasó por el primer tercio sin hacer ruido. Luego, en la muleta, embestida a media altura, pastueño, noble y siempre al paso. Hay hasta un punto de calidad también. Ante tal victorino, un cómodo Paco Ureña. Muleta a la altura que le pedía el toro y sucesión de pases sin terminar de llegar a la gente. Faltó emoción a todo, precisamente todo lo que se le pide a un toro de este…