El misterio de las obras de arte donadas que nunca llegaron a la Universidad de Baleares | Cultura
Corría el año 1988 y el grupo ecologista balear GOB estaba centrado en impedir la construcción de un conjunto urbanístico en la finca de Sa Canova, en el litoral del municipio mallorquín de Artà. Para conseguir una mayor movilización de la sociedad civil, el artista mallorquín Miquel Barceló invitó a un grupo de colegas a donar alguna obra original para crear carteles e impulsar la recaudación de fondos a favor de la causa ecologista en una campaña titulada Sa Canova contra Rávena. Cinco pintores, además de Barceló, sumaron esta propuesta, que finalmente contó con las aportaciones de José María Sicilia,…