Orejas para Manzanares y Rufo en otra tarde amable | Cultura
La corrida de Jandilla, sin ser de una presencia extra, tuvo dignidad. Bien armada, ofensiva, tapó alguna deficiencia de hechuras, pero en todo caso mantuvo una presencia digna. Fue una corrida que no terminó el verso porque en varas fue duramente castigada, un abuso en algunos toros, que llegó a la muleta casi sin resuello y que, poco a poco, se obtuvo a menos. No era para tanto castigo, desde luego.Al primero de Jandilla, hermoso ejemplar, gordo, casi cebado, lo machacaron en varas, sobre todo en una segunda que se hizo larga. Un abuso, vamos. Y así llegó a la…