Carlos Alcaraz irrumpe en la sala de conferencias de Melbourne Park como quien va a jugar una partida de póquer. Gesto neutro, tirando a duro. Expresividad contenida. Lo que algunos tenistas llaman informalmente modo Grand Slam. Esconde ligeramente la mirada bajo la gorra de Michael Jordan que luce en este sábado de llovizna y también oculta sus cartas. No es la hora de mostrarlas. No ha jugado ningún partido oficial antes de este asalto al Open de Australia –tan solo un par de exhibiciones contra Alex de Miñaur y Casper Ruud– y tampoco quiere ofrecer demasiadas pistas a los adversarios sobre aquello en lo que ha incidido más durante la pretemporada en Villena (Alicante), donde ha puesto perfectamente a punto, dice, mente, cuerpo y juego. Cuenten con él, anticipa.

“Creo que estoy preparado para hacer un buen torneo”, introduce el número dos del mundo cuando le plantean desde la platea de los periodistas por qué ha decidido no competir antes de abordar el primer grande de la temporada. “Terminamos la temporada anterior muy tarde [el 18 de noviembre, tras la disputa de las semifinales de la Copa de Maestros] y prefiero tener unos días de descanso para recuperar el físico y la cabeza. Hablé con mi equipo y prefería hacer una buena pretemporada, de cuatro o cinco semanas, para prepararme bien. Así que hemos preferido venir directamente aquí. Creo que soy un tío que no necesita mucha competición antes de un gran torneo, aunque obviamente ayuda”, argumenta.

El murciano, de 20 años, desfilará por tercera vez en el major australiano, tras los pasos de 2021 y 2022. Entonces firmó la segunda y la tercera ronda, de manera respectiva, pero ahora irrumpe como principal oposición al todopoderoso Novak Djokovic. El serbio, de 36 años, ha conquistado cuatro de las cinco últimas ediciones, diez de las últimas dieciséis. Solo Rafael Nadal, Roger Federer y Stanislas Wawrinka han podido con él en la Rod Laver Arena. “Es una motivación extra y soy un tío ambicioso. Me gusta jugar contra los mejores para saber cuál es mi nivel. Jugar contra él aquí, donde está casi invicto, sería una buena prueba. Sí, quiero llegar la final y espero jugarla contra él”, apunta el último campeón de Wimbledon.

En un segundo plano observan su intervención ante los reporteros su agente, Albert Molina, y el hombre que le dirigirá estos días desde el banquillo, Samuel López. El alicantino, preparador habitual de Pablo Carreño, sustituye en Melbourne a Juan Carlos Ferrero, que recientemente pasó por el quirófano para someterse a una artroscopia en la rodilla. “Bueno, es duro no estar con él porque viaja casi el cien por cien de los torneos; probablemente, el año pasado sólo se perdió solo uno o dos… [Buenos Aires y Río de Janeiro]. Va a ser difícil afrontar un gran torneo sin él”, explica, “pero también tengo a Sam, que es un gran entrenador; le entrenó a Juan Carlos cuando jugaba y también confío en él. Creo en él. Creo que también puedo aprender mucho. A ver cómo nos va, pero confío en él al 100%”.

Alcaraz, el jueves durante la exhibición contra Casper Ruud.Kelly Defina (Getty Images)

Alcaraz aterrizó el 7 de enero en la ciudad, después de pasar las navidades junto a los suyos en Murcia, y desde entonces se ejercita a pleno rendimiento en un escenario que le genera buenas vibraciones. Debutará el martes (en horario por definir) contra el veterano Richard Gasquet y confía, ahora sí, en dejar su sello. El año pasado no pudo acudir por una lesión de última hora y en los dos anteriores se topó con el sueco Mikael Ymer –retirado a los 24 años tras ser suspendido 18 meses por dopaje– y el italiano Matteo Berrettini. Pero, hoy por hoy, esa segunda y tercera ronda alcanzadas suenan ya a premio exiguo para un tenista con la máxima ambición, capaz de batir a Nole sobre la alfombra de Londres y de sostener el pulso con el serbio durante un año entero. Vuelve a la carga otra vez.

“He ido encontrándome muy bien en los entrenamientos. Los primeros días fueron un poquito de adaptación, de ver cómo estaba de nivel, pero la verdad es que me encontré bien y poco a poco he ido mejorando pequeños detalles que tenía que mejorar de cara al torneo. Y, de momento, físicamente me encuentro muy, muy bien, y tenísticamente yo creo que estamos a un buen nivel”, prorroga en español tras disparar previamente en inglés una alentadora frase de cara a este 2024 en el que aspira a redoblar su amenaza contra Djokovic. La transmite Alcaraz con una media sonrisa: “Creo que este año va a ser bueno…”.

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