No tener a Walter Tavares es no tener al jugador más desequilibrante más allá de la NBA. Y el Real Madrid parece desangrarse desde que se le ha caído, por una lesión en un tobillo, el jugador que cierra el espacio aéreo en los pabellones de toda Europa. En cinco días ha sufrido dos derrotas bochornosas. La primera, en la cancha del UCAM Murcia (73-61), en la Liga ACB, y la segunda, este viernes, en la Euroliga, en el feudo del Mónaco, que zarandeó al campeón continental (98-76) desde el primer minuto.

El equipo de Chus Mateo pasó de sufrir un parcial de 12-0 en los últimos segundos de Murcia a empezar esta jornada de la Euroliga con otra racha negativa, un 11-2 que no auguraba nada bueno. El Real Madrid concedía demasiados puntos y veía cómo la ventaja se iba estirando sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Solo opuso un ramalazo del Chacho Rodríguez. El base logró en solo unos segundos un triple, una canasta de dos puntos y forzar una personal en ataque de Okobo. La reacción duró eso, unos pocos movimientos del segundero. El Mónaco retomó el mando y, aprovechando las numerosas pérdidas del Real Madrid, se fue hasta veinte puntos por delante (54-34).

No es habitual que el campeón de Europa encaje 56 puntos en medio partido. Pero el Real Madrid es un equipo mucho más frágil sin Tavares (también sin Sergio Llull), sin la torre que es el pilar de su defensa. Se vio también en la segunda mitad, cuando la ventaja se fue expandiendo. Chus Mateo probó con unos jugadores de banquillo que durante toda la temporada han mantenido, y hasta subido, el ritmo del partido, pero esta vez no. El Madrid estaba condenado a sufrir su quinta derrota de la temporada (tres en Europa y dos en España), y la segunda consecutiva de este ejercicio.

Chus Mateo le pidió a su equipo acabar con buenas sensaciones y en un tiempo muerto, ya con 90-64 en el marcador, se escuchó decirles que ya sabía que no iban a ganar ese partido, pero que quería un buen trabajo en los minutos finales. Solo falta un mes para la Copa del Rey y el técnico no puede permitir que su equipo pierda las buenas sensaciones con las que venía deslumbrando en todas las competiciones. Esta derrota ha sido la más dura de la temporada.

Mucho más reñido fue el partido de la Fonteta, donde el Valencia Basket reaccionó cuando peor pintaba, cuando el EA7 Milán se colocó con diez puntos de ventaja (46-56). Entonces enganchó un parcial de 13-0 que le permitió recuperar el dominio en el marcador.

El equipo de Álex Mumbrú afianzó su defensa, muy irregular en la primera mitad, y apoyándose en los pequeños detalles y en los intangibles de Jaime Pradilla, que fue despedido al grito de ¡MVP!, logró acabar con una racha de tres derrotas consecutivas en la Euroliga y afianzó sus opciones de entrar en las eliminatorias, con un triunfo (84-72) que le permite, además, tumbar al rival que tenía justo detrás en la clasificación.

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