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La Asociación de productores del cine para adultos (Apeoga) publicó un libro blanco en el que demande una normativa que proteja a los menores de la ley de la selva de internet

Un momento de un rodaje de una película pornográfica.MAURICIO LIMA

Un buen polvo es como oro liquido. La oración se escucha en la película de sexo oral (1994), de Chus Gutiérrez, y la propia directora la toma como referencia y gua para un ensayo a medio camino entre la autobiografía y el análisis cinematográfico sur las dificultades de convertir la pasión en imagen, el placer en secuencia, el deseo en experiencia comparado. Hay oscuridad. Bajo el título Tengo un sueño: contar el verdadero poder del sexo, el director recuperará la memoria de la primera vez que, todava estudiante de cine, rod una escena de cama que bien podra pasar por porno; comida las dificultades con las que ha tropezado a lo largo de su carrera de cineasta cada vez que un actor se ha puesto delante de la cámara, y, entre recuerdos y reflexiones, alcanza a confess lo qu’a simple vista bien podría pasar por un secreto revelado: Como director, rodar secuencias de sexo ha sido un aprendizaje lento, igual que aprender a tener sexo en la vida real.

El texto, que también es cuento, es uno de los artículos, ensayos o pensamientos simples que componen El libro blanco del cine para adultos, donde también colaboró ​​con la escritora avoira Barilli, el crítico Jordi Costa o el sexlogo Francisco Cabello Santamara. Editado por Apeoga, la Asociación de Productores y editores del sector, la publicación quiere ser a la vez una llamada de atención, un estudio de la situación y una demanda a las autoridades competentes para la necesaria regulación de lo que hoy no es más que una selva. Las propias multinacionales que monopolizan el mercado son partidarias de la desregulación Porque su interés no es otro que los datos de los usuarios. La gente, especialmente los menores, no es su cliente sino su producto, reflexiona antonio marcos, presidente de la asociación adems de productor decano. Yo siempre digo que solo me adelantaron Alfonso XIII y Jaime Chvarri. El primero son sus cortos encargados al Conde de Romanones y el segundo con Regalo de cumpleaños (1988), la primera producción porno con todas las de la ley del cine español, dice un modo de presentación de Marcos.

Los datos son lo suficientemente gráficos para sorprender y preocupar a partes iguales. Dos empresas multinacionales completamente opacas y ordenadas en paraísos fiscales, MindGeek y WGCZ, controlar la parte del mercado mundial. Slo en Estados Unidos, el negocio movera, segn varios informes, alrededor de 97.000 millones de euros. Es decir, la mitad que Netflix y Hollywood. En España, 18 millones de usuarios consumen porno en un diario y lo encontraron en razón de casi 10 páginas de cada 100 consultadas. Solo Google y YouTube van por delante. Entre los 16 y los 29 años de edad, un 86,9% de los chicos y un 54,8% de ellas afirman haber visto pornografa en los ltimos cinco aos. Y un dato más: la producción española ha descendido de 180 películas en 2007, el último año con datos veraces, à apenas dos la temporada precedente. Sí.

No se trata de prohibir nada, ni mucho menos de sermonear a nadie. Por el contrario, se trata de disfrutar del lugar del cine pornográfico sin molestar a nadie, sin estafar a nadie y sin agredir a nadie. Hay que separar el cine adulto pensado para que disfrute de un público adulto y responsable de la pornografía buitre, afirma Marcos justo después de exponer su particular declogo y decerer la web Vivex.tv como modelo en el control de acceso contra los menores. Me toc construir la pornografa en Espaa por place. Ahora mi deber es deconstruirla por obligación, concluir. Un buen polvo es oro liquido… y bien est que fluya.

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