Erzin, donde el respeto a las normas de edificación marcó la diferencia entre la vida y la muerte en el seísmo de Turquía | Internacional
Desde la cordillera de los montes Amanos, la llanura de Amik y el valle del río Orontes aparecen difuminados por una inmensa nube de niebla y polvo. Antioquía, la capital del valle y de la provincia de Hatay, es una de las localidades más afectadas por las motos terrestres del pasado día 6, que ya han dejado más de 45.000 muertos en Turquía y Siria. El polvo viene, sobre todo, de allí. Al cabo de media hora en sus calles, la ropa, las gafas, el teléfono móvil acaban cubiertos de una película de arenilla, de pequeñas partículas de lo que…