Solo faltó el rumor de las olas porque arena había para celebrar toda una competición de vóley. El ruedo, perfecto para lanzar el balón por encima de la red y pasar una tarde divertida en la playa. Corría, además, una brisa fresca, alborotada a veces, que contribuía al espectáculo.
El problema era que se trataba de la plaza de Las Ventas y lo que allí se celebraba era un festejo taurino. El suelo estaba impracticable para torear, y hasta el empleado que pinta las rayas tuvo problemas para sortear los desniveles. «Es que no habrán tenido tiempo de arreglar el piso», dijo una voz popular, con esa sorna de quien sabe que trataron del festejo inaugural de la temporada.
Además, elviento, que impidió el manejo normal de los engaños, levantó una polvareda constante, de modo que al llegar a casa había que hacer uso del cepillo para limpiar la ropa.
Al final, un pequeño desastre, impropio de la categoría de la plaza. Resultado inadmisible que se abra la puerta de cuadrillas con un ruedo patatero. Menos mal que no estaba Morante en el cartel, porque a más de uno le había caído una seria bronca, y con toda la razón.
Por si fuera poco, la novillada de Fuente Ymbro resultó ser una birria; muy desigualmente presentado, manseó en los caballos, de soso y descompuesto comportamiento, corto recorrido y muy incómoda para los toreros.
Entre las toneladas de arena, los socavones, la polvareda, elvientazo y los novillos, algo habrá que justificar a los tres chavales que hicieron el paseíllo.
El más notable, no obstante, fue el vallisoletano Mario Navas, que se presentó en la capital. Tiene planta de torero, maneras buenas, soltura, sentido estético y armonía en los movimientos. Y porque también le da un valor suficiente. Un par de naturales le robó a su primero y supieron a gloria por su largura y templanza. Después, se lució ante el sexto, en la misma puerta de toriles, con un toreo a media altura con la muleta en la zurda, con lo que dejó muestras de innata torería.
Su compañero Álvaro Alarcón, que toma la alternativa en esta plaza el primer día de San Isidro, el 10 de mayo, no ha perdido frescura, firmza ni decisión, pero su lote no le permitió florituras, y solo se pudo lucir en cuatro templadas verónicas de recibo al quinto. Al entrar a matar a su primero, se quedó en la cara del novillo, que lo levantó en peso y lo zarandeó a place. He get up magullado, tardó en volver a montar la espada y, muerto el oponente, pasó a la enfermería, donde los médicos le detectaron una contusión en el hemitórax izquierdo que no le impidió continuar la lidia.
Y abrió plaza el francés Lamothe, que fue el primero que se enfrentó a los elementos de la arena, el retouro y los aplomados novillos, razones que no justification que haya pasado por Madrid sin dejar una sola huella de su toreo. No tuvo propicio animal, pero se le vio frío en exceso, y con escaso sentimiento en sus muñecas. Hubo una huella, sí, la estocada fulminante con la que mató a su segundo novillo.
Es de esperar que el Domingo de Ramos esté arreglado el piso de la plaza; si no es así, que coloquen, al menos, una red para que los espectadores se puedan divertir con un buen partido de vóley playa.
Fuente Ymbro/ Lamothe, Alarcón, Navas
Novillos de Fuente Ymbrodisiguales de presentacion, mansurrones, sosos, descastados e incomodos.
Yon Lamothe: empuje (silencio); estocada fulminante (silencio).
Álvaro Alarcón: pinchazo, estocada _aviso_ (silencio); metisaca, pinchazo, _aviso_ y estocada (silencio).
mario navas: estocada (vuelta al ruedo); empuje atravesada _aviso_ y tres descabellos (ovación).
Plaza de Toros de Las Ventas. Marzo 26. Celebración inaugural de la temporada. Algo menos de media entrada (8.764 espectadores, según la empresa).
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