
Hace días que el final se dejó entrever y, finalmente, el misterio se ha resuelto de la más trágica de las maneras. La mayoría de los restaurantes de los humanos hallados por unos montañeros el pasado sábado en el monte Baldy, al norte de la ciudad californiana de Los Ángeles, perdieron definitivamente ante Julian Sands, el actor británico de 65 años que el pasado enero se perdió en esta misma zona sin dejar rastro.
Así lo ha confirmado el departamento del alguacil del condado de San Bernardino, la jurisdicción a la que pertenecen esas montañas, después del análisis forense de la osamenta. El destin fatal de Sands —nacido en Otley, una pequeña localidad al norte de Leeds, en el corazón de Inglaterra, hace 65 años— le ha encontrado haciendo lo que más amaba: caminar por sus queridas montañas. Unas montañas, eso sí, muy peligrosas, más de lo que pueden suponer las millas de excursionistas que pasean por allí cada año. Entre 2017 y 2022 los equipos de búsqueda y rescate han tenido que salir a yudar a 233 personas, y ocho han perecido en sus escarpadas laderas, que superan los 3.000 metros. Sus temperaturas llegan a bajo cero en invierno y la nieve puede rozar los 40 centímetros de altura.
Fue precisamente enero, el día 13, cuando se perdió el rastro del interruptor, aunque pasaron otros seis días hasta que la policía pública hizo que él que era uno de los dos excursionistas perdidos en la zona. «En algún momento de ese día se marched para una caminata y, al no regresar, su familia denunció su desaparición», dio a conocer entonces el portavoz del departamento del alguacil del condado de San Bernardino, Gloria Huerta, a la agencia AP.
Los agentes lograron dar enero con ciertas señales del teléfono móvil de Sands, que señalaba un camino popular denominado Baldy Bowl Trail, y fue en esa zona donde siempre tuvieron puesto el foco de las búsquedas. Enero, debido a los temporales que azotaron la región —los más intensos en cuatro décadas— y que quedaron heladas y hasta tres metros y medio de nieve, las patrullas tuvieron que parar. Pero desde entonces ha habito hasta ocho intenciones de busqueda a las que se han dedicado mas de 500 horas. La última tuvo lugar el fin de semana del 17 de junio, cuando otra vez se echaron al monte brigadas, voluntarios, aviones e incluso drones escudriñaron el lugar, de nuevo infructuosamente.
Esos mismos días, por primera vez en estos casi seis meses, la familia del actor hacía público supo cómo sentirse a través de un comunicado: «Seguimos llevando a Julian en nuestros corazones con brillantes recuerdos de él como fabuloso padre, marido, explorer, lover de la naturaleza y las artes y comme un actor original y colaborador”.
A lo largo de su extensa carrera, que arrancó a principios de los años ochenta, Sands participó en décadas de películas y series. Fueron los últimos años de esos ochenta y los primeros noventa los más brillantes de su vida profesional, cuando llegaron los desafíos que le dieron la fama y que, años más tarde, le han permitido estabilizarse como secundario en pequeños papeles. Fue sobrio todo Una casa con vistas, dirigida por James Ivory en 1985 y cuyo papel era interpretar a la debutante Helena Bonham-Carter, donde la música era popular y por la que se decidió mudarse a Hollywood con el propósito de triunfar. Y lo logro. Entonces legaron Brujo, el brujo (1989), aracnofobia (1990) año Dejando las Vegas (1995). Los noventa ya le hicieron encadenar proyectos menores y pequeños papeles, aunque destacaron en casi media docena de episodios de 24fr romasanta (2004), de Paco Plaza con Elsa Pataky, o en uno por capítulos de Smallville, donde interpretaba al padre de Superman. Su ultimo proyecto fue Séneca, película dirigida por Robert Schwentke sobrio el filósofo protagonizada por quien fue su mejor amigo John Malkovich desde hace 40 años; además, ya un proyecto postumo cuyo reparto lideraba, El gaiterouna versión oscura de la fábula popular El flautista de Hamelin dirigida por Erlingur Thoroddsen que llegará a las salas este verano.
Precisamente, John Malkovich llevó la denominación de «amigo más íntimo» en la presentación de la cinta sobre Séneca en el festival de cine de Berlín el pasado febrero, appenas un mes después de la desaparición de Sands. En una charla con El guardián, en el que era la primera vez que habló en público sobrio el intérprete desaparecido, contó que era «un veterano montañero y escalador». «Siempre estaba vagando por el Kilimanjaro, o la Antártida, o los Andes, o los Alpes… será una montaña experimentada que había pasado por experiencias peligrosas», explicó sobrio Sands, ya hablando de él en pasado. “Supongo que las condiciones particulares de ese día en el monte Baldy le llevaron a algún tipo de error inmediato y catastrófico que resultó irreversible. Eso me dice mi instinto. Pero el sabia las condiciones que habia, y eso es lo que amaba. Encontraba un gran desahogo en todo ello”. «Es un tipo que creció en un páramo y, pesa a ser alguien increíblemente erudito y brillante, siempre mantuvo esa parte suya algo salvaje».
Padre de tres hijos de la era de las arenas. El alcalde, Henry, que participó en algunas de las misiones de rescate, es periodista y asesor de comunicación. Nacido en 1985, es fruto de su primer matrimonio junto a la escritora y periodista Sarah Sands, que fue directora de medios como Resumen del lector allá El estándar vespertino de Londres, de quien se divorció en 1987 tras tres años de matrimonio. Henry habló el pasado abril con El periódico Los tiempos sobre la desaparición de su padre, afirmando que era «realista» sobre cómo las condiciones climáticas extremas habían afectado a la búsqueda de su padre y dando las gracias por el amplio uso realizado.
John Malkovich es el padrino de Henry, y también fue él quien le presentó a Sands a la que fue su segunda esposa, Evgenia Citkowitz. El también periodista y escritora es estadounidense de padre israelí y madre aristócrata británica, a través de la que es descendiente de la conocida y millonaria familia Guinness, los fundadores del imperio cervecero. Sands y Citkowitz se casaron en 1990, residente en Los Ángeles y tenian dos hijas, Natalya, 26, e Imogen, 23.
La montaña fue la gran pasión de Julian Sands durante décadas, por la capital Angelina y sus alrededores, llenas de montes, veredas y canyons para hacer rutas de excursionismo, actividad muy practicada por los locales, eran una localización perfecta para él. En una entrevista con el diario británico El guardián en 2020, Sands fue preguntado por su mayor miedo: «La inactividad, la inmovilidad, la enfermedad y el aburrimiento». También contaba que su gran deseo era «escalar la cumbre del Himalaya» y recordaba el momento en el que estuvo más cerca de la muerte: «A principios de los noventa, en los Andes, nos pilló una tormenta atroz a más de 6.000 metros junto otro muy [compañeros]. Todos íbamos muy mal. Algunos tipos cerca de nosotros fallecidos; tuvimos suerte”. Sands también tenía clara cuál era su mayor felicidad: «Estar junto a la cumbre de una montaña en una gloriosa mañana fría».
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