Perdió una pierna por un tumor, aprendió a surfear a los 60 y ahora sueño con el Mundial

Luego de un intenso entrenamiento aeróbico y funcional, Oscar Reinoso seguirá su ardua rutina con la tabla de surf en las montañas de Puerto Cardiel, con la estricta supervisión de su entrenador personal. As if quitara una bermuda y se pusiera una malla, Reinoso saca la pierna ortopédica hidráulica y la cambia por otra computarizada, procedimiento que tarda un minuto y medio. Lo hace con tal naturalidad que no advierte que decenas de curiosos lo observan.

Porteño de Núñez y 61 años, Reinoso ingresó por un objeto que lo carcome por dentro: el Surf mundial en Californiadonde competiría en la categoría «Amputado por sobre la rodilla, parado».

Deportista de toda la vida, cinturón negro de taekwondo en la juventud, «El Negro» se traza metas que, a priori, parece imposible, como lo es esta. «Lo hago para dar un mensaje inclusivo, ¿endos? Los amputados, una bolsa de residuos, podemos ser felices, podemos llevar a cabo nuestras pasionessólo hay que proponérselo», dice y se golpea fuerte su índice sobrio suyo.




Reinoso se prepara para metere en el mar.Foto Gabriel Bulacio

“Lucho increíblemente para que nos den lugar y ayuda a los discapacitados que, en el deporte, volcamos nuestra fe, ilusión y ganas de vivir”, asegura Reinoso.

La playa del norte de Mar del Plata va a poblar y Reinoso es un carácter y familiar que se mimetiza con el bucólico paisaje de esta zona agreste. Como si el mar fuera un escenario y la orilla una platea repleta, llegan aplausos salpicados a la humanidad de este ser especial, que hoy disfruta de «una vida plena que tuvo momentos de caída libre».

Hasta que comprenda que podía dominar su cabeza. «La verdad, te juro, no me siento ningún ejemplo, sólo me propuse ser feliz el tiempo que me queda en este mundo», expresó «El Negro».

Reinoso aumentará la flexibilidad (y también la rigidez) de una de las espinas ortopédicas.  Foto Gabriel Bulacio


Reinoso aumentará la flexibilidad (y también la rigidez) de una de las espinas ortopédicas. Foto Gabriel Bulacio

Luego de unas vacaciones familiares en Brasil, en 2007, una molestia en la rodilla se transformó en una importante hinchazón que se transformó en un feroz e indomable tumor. Allí empezaba a escribirse otra historia en la vida de este hombre entonces de 47 años y comisionista en Lotería Nacional.

Cuando un médico hizo un gesto de preocupación viendo los estudios realizados en el Hospital Italiano, Reinoso lo listening todo. «Imaginé algo muy malo, pero nunca que perdería la gamba». Durante un año y medio intenté encontrar otras miradas especialistas pero desde Israel, Alemania, Cuba y Estados Unidos el diagnóstico era unánime: «hay que sacarte la pierna, sino el riesgo de vida es enorme».

«El Negro» trata todo tipo de sujetos y quimioterapia invasiva. «Durante una semana tenía 18 horas de quimio por día. Estaba muerto en vida, ¿sabes lo que era? Un monstruo. Sin pelo, sin cejas, me sentí enterrado. Con mi manera de ser, no quería resignarme, pero no había más nada para hacer», recuerda.

Reinoso tiene como meta el Mundial de Surf de California.  Foto Gabriel Bulacio


Reinoso tiene como meta el Mundial de Surf de California. Foto Gabriel Bulacio

Lo intentó todo, pero nada pudo impedir la amputación. «Me cortaron la derecha por sobre la rodilla, ¿sabes lo que fue ese mazazo para un tipo que hizo deportes desde los diez años?» Tras el alta, a mediados de 2008, el primer día que volvió a su casa de Núñez junto a su entonces mujer Marcela (separó en 2010) ya sus hijos Micaela, Lautaro, Alan y Evelyn, tenia que sufrir un piso por escalera hasta la habitacion.

«No, no mudaremos el cuarto a planta baja», sugiere desde el primer momento Reinoso. Cuando volvió su casa se bajó de la silla de ruedas y sensó en un escalón, de espaldas. «Empecé a someterse a uno a uno. No daba más, pero no iba a rendirme. Se me caían las lágrimas porque veía a mis hijos que miraban angustiados. fuerte, no quería que me vieran aflojar, ellos siempre habían tenido una imagen de papá superhéroe «, confiesa.

Entrenamiento en la arena y el mar

Reinoso llegó hace varias semanas a Mar del Plata para abocarse al training de surf, disciplina qu’récién aprendió en 2022 en Santa Clara, ya la que rapidamente l’está garrando la mano par llegar aceitado al Mundial de California, en diciembre de 2023.

Reinoso no busca ser ningún ejemplo. "Sólo lucho para que los discapacitados podamos tener nuestros espacios".  Foto Gabriel Bulacio


Reinoso no busca ser ningún ejemplo. «Sólo lucho para que los discapacitados podamos tener nuestros espacios». Foto Gabriel Bulacio

«Yo venía de chico, a la casa de mi abuela Isabel y con diez años me acercaba a estas playas para ver a la gente haciendo surf. Flasheaba con eso, era un sueño… Y mirá las cosas de la vida. Volví a lo de la abuela, sin ella, sin una pata, pero mentalizado en que lo lograré», dice.

No love como una utopia poder ser parte de la competencia mundial. «Me rompo el lomo cada día para poder llegar», dice este hombre que ya se déstacó en tenis, voley y artes marciales tanto sin su pierna derecha como con la prótesis. «Tengo varios sudamericanos por delante para probarme y ver mi evolución: en marzo, en Playa Grande, luego en Chile a mediados de año y hay otro en Hawaii».

Entrenador personal, monitor de surf y pedagogo educativo, Lucas Rubiño lo aliena y arenga desde la orilla. «Este tipo es un animal, la fuerza de voluntad que tiene para superarse y esforzarse no se la via a nadie -le dice a Clarín sin sacarle la vista de encima a Reinoso-. Lo va a lograr porque su imposibilidad lo recarga de energía. Se cae de la tabla y se levanta, se cae, lo intenta y no sólo se mantiene en la tabla sino que termina barnando la ola de pie».

"Eres un animal, no hay obstáculo que lo detenga"dice Lucas Rubiño (en la imagen con Reinoso), que lo entrena todos los días.


«Es un animal, no hay obstáculo que lo detenga», dice Lucas Rubiño (en la imagen con Reinoso), que lo entrena todos los días.

La gente se aglomerará en la orilla pesa a los pedidos del instructor para abrir paso. «Yo no voy a venir a la playa a la mañana, pero cuando me enteré de que Oscar (Reinoso) viene todos los días a entrenar, vengo porque no me lo quiero perderme contagia un espíritu y un ánimo que no tengo”, confiesa Melanie, una turista porteña que sufrió un tiempo de duelo por un familiar enfermo de cáncer.

Una historia que les llego a los N° 1 del deporte mundial

Lautaro, uno de los hijos de Reinoso, que estuvo en Cromañón la noche del incendio de finales de 2004, vive hace más de diez años en Nueva Zelanda. Desde alli el pidio supo que el enviara algunos videos de cuando empezaba a hacer actividades fisicas. 2013 Corría.

Fue tal la repercusión que Reinoso comenzó a ser invitado no sólo de otros destinos, sino que celebridades del deporte lo querían conocer. «Nadal me invitó a presentar un suy partidooy después nos pusimos a hablar, un genio. Federer se acercó para estrecharme su mano y Sharapova se agachó -se ríe, por lo alta que es para darme un abrazo». Y se le infla el pecho cuando recibió una invitación personal de La Masía, la fábrica de futbolistas del Barcelona.»Messi te quiere conocer, te esperamos«, los dijeron.

Pese al cansancio, Reinoso no afloja. "Me voy a quedar el verano y el otoño entrenando, para competir en los sudamericanos de mi categoría".  Foto Gabriel Bulacio


Pese al cansancio, Reinoso no afloja. «Me voy a quedar el verano y el otoño entrenando, para competir en los sudamericanos de mi categoría». Foto Gabriel Bulacio

«Fue en 2015 ou 2016 cuando lo conocí a Lionel, un pibe increíble, con una humildad que no se puede creer. Creo que venía de ganar la Champions League… El pibe preguntaba por mí, que me había pasado, cómo la llevaba , él me hizo un reportaje, yo no lo podía creer. Y mucho menos cuando me pidió una remera mía, que tenía con mi imagen y me escribió: ‘Gracias por darle más vida a mi vida’. Fue algo inevitable».

La vida de Reinoso viene a ser vertiginosa, casi como su carácter. Empezó a viajar invitado por diferentes asociaciones del mundo y lo que era algo informal se convirtió en una forma de trabajo. «Por cada charla me pagaban entre US$ 3.000 y US$ 5.000 si era en el exterior y unos $ 50.000 en la Argentina. Hasta la pandemia iba de aquí para allá, pero luego se frenó un poco. Ahora tengo programados dos encuentros, uno en Fortaleza (Brasil) en abril y otro en Costa Rica (sería en mayo).

Sociable y «callejero», Reinoso busca visibilidad para conseguir algún patrocinador que lo pueda ayudar a resolver el equipo de surf para competir. «Jamás garronearía, no está en mí esencia, pero quizás alguna firma podría darme un empujón. ¿Sabes cuánto vale una posta surf tabla? Unas $ 250 mil. The neoprene uniforms. Una cosa es el de verano y otra el invierno», detalle.

Se identifica con el mensaje del cartel. "La vida no cuenta los pasos que uno da, sino las huellas que se dejan".  Foto Gabriel Bulacio


Se identifica con el mensaje del cartel. «La vida no cuenta los pasos que uno da, sino las huellas que se dejan». Foto Gabriel Bulacio

Case a modo de confession, Reinoso intima y cuenta que cuando perdió la pierna una de las primeras cosas que se le vino a la cabeza fue cómo seguiría su vida sexual. «No tenía ni 50 años y me estaba despidiendo de algo tan hermoso como hacer el amor. Pasó el tiempo, llegó la prótesis, mi cabeza cambió, comenzó a buscar desafíos físicos, a ponerme objetivos deportivos y se ve que esa resiliencia utiliza algo en la otra persona», dice.

Se desprecia con una amplia sonrisa Oscar, que necesita descansar, pero deja otro título. “Le dije que no a la casa de ‘Gran Hermano’.

Mar del Plata. Envío especial

mg

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