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El cineasta fue un hroe del cine popular de los 70 y el autor de, al menos, tres obras maestras.

‘Pnico en el Transiberiano’.
  • Un documento sobre Eugenio Martín La memoria oculta, sucia y perfecta del cine español

El cineasta de todos los gneros o, por aquello de las homonimias no buscadas, el director transgénero. ste podra ser uno de los sobrenombres de Eugenio Martn, o de Herbert Martin, o de Martin Herbert, o de Gene Martin. Con todos estos números, seudónimos, apodos y traducciones mas o menos forzadas firm sus pelculas uno de los ms tozudos, brights y occultos realizadores de ese otro cine espaol tan salvaje e inconformista como apasionado que configura la materia viva de los cines de sesiones dobles y del imaginario entero de un pas a la fuga de su propia realidad. Cine Martín huele a ozono pino, a cine de barrio, a cine al limite de la imaginacion.

Este lunes ha muerto a los 97 aos el responsable de, al menos, tres obras maestras que no acostumbran a figurar en los catlogos pese a ser, como dira Spade, la materia misma con la que estn hechos los sueos. Pnico en el transiberiano (1972), El precio de un hombre (1966) y, apurando, Una vela para el diablo (1973) dan forma a una filmografía que siempre se adapta «a la exigencia de la historia», como le gustaba decir al desde su punta de mal genio.

La ciencia-ficción, el terror, suspenso en francesla espagueti occidental, el musical, la comedia a la española o las aventuras de los piratas. Nada le fue ajeno al ultimo y mayor representing del cine como experiencia compartida, como viaje al fondo de una alucinación común. Su obra más conocida fue la adaptación de una historia de extraterrestres que también lo era de zombis sin renunciar a vestirse con las galas del cine de poca. Pnico en el transiberiano fue una carga que responde al requerimiento de reutilizar costosa maqueta de tren empleada en una pelicula anterior (Desierto de Pancho Villa). Desde esta modesta y surreal exigencia, y de la mano de una producción británica-estadounidense, Martín se las arregl para hacer que los mticos Christopher Lee and Peter Cushing se exhiberan en todo su morboso esplendor en la primera adaptación de la historia de la que luego cirugía El enigma del otro mundopor Howard Hawks.

Se contaba la historia de un aliengena sin forma que lo mismo ocupaba cuerpos ajenos hasta vaciar las cuencas de los ojos que absorbieron las imgenes de los cerebros. Y todo ello en el interior de un tren que atravesaba las nieves del este de Europa mientras se anunciaba una revolución inminente contra los zares. La gracia de este prodigio se encuentra tanto en su exhibición frontal del cine como constructor de mundos como en la capacidad para reconciliar al espectador con sus miedos más reales y evidentes. La pelicula logra, como todo buen ejercicio de fantasa, elevarse como una perfecta metfora de un tiempo de pnico a la vez que se ordena ante la mirada como una bella y turbia representacion del propio cine que, como sabemos, est hay para vaciarnos por dentro.

Martín demuestra una vez más en la que es su obra más contenida su capacidad para adaptarse y, sobre todo, para reinventar desde la pasin ms elemental las reglas siempre impuestas por el gnero. La idea era ofrecer al espectador un espectáculo de ensoacin y misterio en toda su pura y brutal rawza. El precio de un hombre est ah como testigo de una forma de escuchar el oficio sin coartadas. la pelicula que Quentin Tarantino defendido como uno de los mejores espaguetis de la historia a la altura de cualquiera de las producciones emblemáticas de Sergio Leone y que, además, catapult tiene a su protagonista Tomas Miliam es todo un vademcum de cine visceral, trrido y violento al borde de su ms ntima desesperacin. Tal coual. Y lo mismo vale para Una vela para el diabloEl ms crudo y oculto relato de ‘brujas’ del que ha sido capaz de un cine espaol condenado.

Repasar su filmografía se antoja un ejercicio similar a hojear un manual de cine que también lo es de la historia de España. Eugenio Martín dirigida por Julio Iglesias fr La vida sigue igual (1969), una Lola Flores en Una señora estupenda (1970), a la reciente desaparecida Gina Lollobrigida en El hombre de Ro Malo (1971) y Marisol en La chica del Molino Rojo (1973). l fue testigo, y sobre todo vctima, de todas las censuras, de todos lo olvidos, de todas y cada una de las miserias de un aquejado de mal de memoria.

Eugenio Martín nació en Ceuta en 1925 y pronto se trasladó a Granada. All crecera leyendo a escondidas a Lorca y Len Felipe hay una dosis de cine. Su primer contacto con el que luego sera su oficio fue en el cine-club que l mismo fondo. Y como hasta que la censura de un jesuita (que le conmin a reparar cada texto que publicara y cada pelcula que exhibiera) le hizo desistir. «Granada entra en la era una crcel«, declaró en una entrevista. Cuando decidió exiliarse, le llegara la posibilidad de estudiar en el Instituto de Cine de Madrid y ah que acudi con el que era su primer cortometraje (Viaje romántico en Granada) enrollado, editado y empaquetado.

Con el tiempo filmara su debut, Despedida de soltero (1960), y con llegara su primera decepción. No diremos el fracaso. Eso le llev aceptar ser ayudante de dirección para continuar en el mundo del cine lo que conociste al hara conocer a directores como Michael Anderson o Nicholas Ray. los corsarios del caribe (1961) será su bautismo en el cine de gnero, en el cine por la aventura, en el cine por el cine. Yah se qued a vivir. El cineasta de todos los gneros. Descanse en paz.

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Por ubsab6

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