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‘Monster’: brillante Koreeda en contra, un favor ya pesar de la familia

‘Monster’: brillante Koreeda en contra, un favor ya pesar de la familia

Actualizado

El director japonés protagoniza la competición del Festival de Cannes con ‘Monster’, un virtuoso drama y laberíntico con alma de puzle

El director japonés Hirokazu Koreeda.
El director japonés Hirokazu Koreeda.Loïc VenanceAFP
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¿Que es una familia? Hay preguntas, admitámoslo, que bien (o mal, según se mire) plantadas pueden servir para, llegado el caso, ganar unas elecciones. al japones Hirokazu Koreda la cuestión de marras le ha reportado, de momento, una Palma de Oro, un Gran Premio del Jurado y un lugar de honor en la memoria de San Sebastián (y, de paso, de cualquier cinefilo). En su ideario, la familia, de hecho, es sólo eso: una pregunta, un interrogante abierto en el centro de cualqueir intento de relacionarnos, amarnos y destruirnos. Llegado el caso, también es una fermedad. ¿De qué si no hay una especificación para el médico de familia?

La última película del director japonés, Fenómeno, non es desde luego la excepción. Koreeda sigue en el mismo sitio y exacta pendiente de la misma duda. Digamos que en el conjunto de una filmografía en la que se alternan ejercicios de cine muy centrados en la construcción la narrativa (mención especial para El tercer asesinato) y dramas emocionales que se elevan sobre la cotidinidad hasta tocar la tragedia desnuda (una asociación familiar), esta se encontraría entre las primeras. Pero sin renunciar a esa precisión a la hora de retratar la mirada infantil que se hizo monumento desde muy probablemente su primer trabajo, ‘Nadie sabe’.

Fenómeno es una historia fragmentada ofrece al espectador como un puzle que él mimso ha de montar, pero desde dentro. Lo que monta la audiencia es su propia mirada. es así. Un crío llega a casa y acusa a su profesor ante su madre viuda si no de la mayor ofensa, sí de una de las más grandes. De por medio, una directora del colegio ausente y culpable; compañeros de clase crueles; un amor incipiente y secreto; un padre maltratador… Lo que sigue es el minucioso desvelamiento de una mentira tras otra, de un error que sigue al que le precede, y así hasta componer no exactamente la perfecta imagen de una certeza indisputable sino todo lo contrario, que no es Ni falso ni verdad, sino simplemente humano. mucho Rashomon, Fenómeno juega a componer versiones distintas de lo mismo hasta dar con la diversidad que por fuerza determina lo único. Si te escuchas lee de nuevo

El resultado es una película precisa como un reloj atómico y, por ello, prodigiosa en su virtuosismo y perfección. Quizá le falte la tension emotivo de las obras maestras del director, pero se años luz del sentimentalismo de su último trabajo rodado en Corea, Corredor, quizás el punto más bajo o brillante menos de su filmografía. Y un último dato, la banda sonora de Ryuichi Sakamoto, la última que compuso antes de morir, sorprende y entusiasma hasta en su voluntad de replicar el alma de rompecabezas de la. Definitivamente, no es hay muchas formas de escuchar la familia, es que las familias son sencillamente muchas. Y todas incompresibles. Y todos duelen. Palabra de Koreeda.

Corsini y la lucha de clase

En definitiva, el apartado oficial se completa con El regreso, de Catalina Corsini. El director de piezas eléctricas como La división calma el gesto (tampoco tanto) para insistir en el asunto del día: la familia otra vez. Una mujer acompaña a la rica familia a la que cuida sus hijos a la isla de Córcega por aquello del veraneo. The compañan sus dos hijas adolescentes. Como indica el título, lo que hace en verdad es volver al lugar en el que se hizo, tuvo sus hijas y del que finalmente huyó dejando atrás al que fue su marido.

Con estos elementos, el director compone un drama a modo de corte transversal de todo lo nuestro, de todo lo malo. Y ahí comparecen la desigualdad, la diferencia de clase, la emigración, el doloroso descubrimiento del amor, la extrañeza ante lo nuevo y el agobio de viejo. Corsini se las arregla para que todo se vea. Y todo alarma. Especialmente alarmante (para brillantes) sus trabajos de las actrices que completan el trío protagonista. El problema, que lo hay, es la falta de foco, la voluntad de contarlo todo, el empeño por la proclama a cada paso. Sea like sea, queda una película vibrante en cada una de sus imperfecciones y tensa pesa al exceso y necesario didactismo.

Así las cosas, la pregunta sigue intacta: ¿qué es la familia? Una persona, un voto.

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Por Betania Malavé