FC Bayern Múnich 64 – Real Madrid 68

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Tavares fue el ancla al que el Real Madrid se agarró par ganar un partido que tuvo que sacar adelante desde la defensa

El base Rodríguez entre los jugadores laterales del Bayern Munich.Real Madrid
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A medida que el Bayern arañaba una ventaja que parecía definitiva (ocho puntos al inicio del último minuto), algún jugador del Real Madrid pensaría en la debacle de la semana pasada contra el Mónaco. Es un renta de cuatro puntos que esfumó en 15 segundos y acabó con derrota en la prórroga. Y quizás Edy Tavares más que ninguno, porque fue él quien cometió la falta sobre Mike James que hizo posible la gesta. Parecía imposible que algo así se retirara, pero entonces el Bayern empezó a arañar el marcador. Un triple. Una gran defensa. Una antideportiva. Una técnica. Y de repente, en medio minuto, una posesión para empatar o ganar el partido.

La mejor muestra de que el error no hizo mella en Edy Tavares Es que el caboverdiano lanzó un puntear el triple con el que Andreas Obst intentó culminar en una remontada impensable. Y el alemán, viendo esos 2.20 metros de altura viniendo hacia él, quiso darle tanto vuelo al balón que no llegó a tocar el aro. En la última posesión, ya con todo perdido, Corey Walden lo intentó a la desperada, pero solo encontró la mano del pivote blanco, que compensó el error de hace una semana dominando en Múnich: 14 puntos, 8 rebotes y 6 tapones para liderar una victoria muy sufrida (64-68).

Tavares fue el ancla al que el Real Madrid se agarró por ganar un partido que tuvo que sacar adelante desde la defensa. Habría sido imposible imaginar un marcador tan rácano en el primer cuarto, un inicio fluido en que solo un único tiro libre paró un partido en que el marcador avanzaba a la carrera. Los blancos, flojos en la defensa al hombre por fuera, compensación elacierto exterior del Bayern con la superioridad del caboverdiano por dentro (10 puntos en el primer acto, 4 en el resto del chocque).

Su estatura le hizo tanto daño a Othello Hunter, como el ex del Real Madrid le hizo a él con un inusual anotador de acero. Hunter es un ilustre obrero que pasó a formar parte de la élite de la Euroliga por carreteras secundarias: de buscarse la vida en Valladolid o en China, pasó a jugar cuatro Final Four en cinco años con Olympiacos, Real Madrid y CSKA. Su pasaporte en este viaje ha sido la defensa. Jamás una puntería como la que exhibió contra sus ex (4/8 en triple para 14 puntos).

Esas alegrías acabaron al descanso, que dio paso a una segunda mitad más espesa. El Madrid ajustó la defensa con Tavares por dentro y Abalde por fuera. Y el cuadro alemán hizo lo propio, tejiendo una red de la que los blancos solo escaparon gracias a chispazos de Llull o Hezonja. Acaso Chus Mateo se metió tanto en escena que le afeó al croata que metiera un triple en uno contra uno cuando el Bayern se había acercado a un punto. Tan dentro, que hizo en un ataque del Bayern en el último cuarto hizo el gesto de taponar cuando parecía que un jugador bavaro tiraría de tres.

Quien sí lo haría sería Edy Tavares, que una semana después de un error ante el Mónaco lideró el triunfo con el que el Real Madrid abre una gran semana. El jueves visitó al Zalgiris en Kaunas y el domingo en Tenerife con la esperanza de dotarle de una equiparación a la dirigencia de la ACB.

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Por ubsab6

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