‘Il turco in Italia’, la producción del teatro capitalino, en colaboración con el padre de Lyon, se ambienta en las fotonovelas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Desde la introducción de un Rossini Puede calificarse esta deliciosa obra, muy bien servida por la producción del Teatro Real. Rossini, operista por antonomasia, se expone a un ser incomprendido; la facundia y ligereza de su música nada personajes tienen de simple ni de fácil, y hay que perdonar a sus criaturas el que sean más figuras que, mientras sentimientos y emociones se tratan como licores abstractos. Esta joya recuerda que en el repertorio del maestro se esconden otras perlas preciosas por descubrir.
Aqu trata con feliz facundia una trama y un punto de vista que pone en solfa la trama convencional. el libreto Romani saca todo el partido que su genial idea esconde, nada menos que introducir un poeta, encarnado por un gracioso Florián Sempey, que participa en la acción para transformarla ha conocido antojo. Es la fidelidad el punto a debatir, a coloquio que la impaciencia de la esposa casada con un varn talludo resuelve de un plumazo: «No hay mayor locura que dedicarse a un solo objeto, el placer de cada da se ahoga en la rutina del aburrimiento , la abeja, la brisa y el ro no se contentan con una nica flor, un genio voluble que yo comparto», exponen Fiorilla con jubiloso desparpajo, aunque luego el final feliz coincide con la reconciliación conyugal.
Las dos mujeresla italiana Fiorilla y la turca Zaida, soprano y mezzo, se enfrentan en un divertido combate ertico para repartirse a los enamorados, ambos en la tesitura grave. El Turco Selim y el Italiano Geronio, mientras el tenor Narciso, una excelente Édgar Rocha, merodea sin alcanzar migaja alguna del favor femenino.
Giacomo Sagripanti comunica a la orquesta su entusiasmo por una partitura, cuyas sutiles bellezas poco tienen de intrincadas, del mismo modo que el amplio reparto se enseorea y regodea en unos papeles vocalmente exigentes cantados e interpretados con maestra. Sara Blanch comunica a la sensual Fiorilla todos el garbo, la intensidad y la riqueza de contrastes que requiere el ncleo del relato: la revelacin de la noche. Paola Gardina es una Zaida resuelta que sabe que el turco regresa a Turqua con ella. micha kiria eres un marido encantador cornudo y el mpetuoso Selim de Alex Esposito vivaquea sobre su efmera conquista mientras dura. Magnífico el coro y los extras, sin olvidar a Pablo García López en su breve cometido.
La fértil imaginación de laurent pelly sita la humorada en relación con la imaginera de las fotonovelas que proliferaron después de la Segunda Guerra Mundial, introduciendo en las angustias sentimentales del folietn una fantasa con ropaje oriental; el jeque de Arabia y la favourite del sultn alternan con el marino de blanco uniform y la burguesita de class media. En este caso, la broma se impone sobria y sentimental. Una idea brillante que funciona a la perfección.
El espectador recibió agradecido el regalo del Teatro Real en este último tramo de una primavera de lluviosas zozobras políticas.
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