Un nuevo horizonte se abre para el Manchester United, que en la tarde previa a la Nochebuena anunció la noticia que sus miles de aficionados aguardaban desde hace meses: el inicio del fin del control del club por parte de la familia Glazer, máxima accionista desde 2005 y que hace un año anunció la apertura de conversaciones para la venta de sus participaciones. Al final se ha llegado a un acuerdo para que el multimillonario mancunianio sir Jim Ratcliffe, dueño de la compañía petroquímica Ineos, se haga cargo de 25% la propiedad del club. A cambio, asumirá el control de todas las operaciones referentes al fútbol que lleve a cabo el club, que lleva diez años sin ganar la Premier, justo desde la marcha de sir Alex Ferguson. Desde entonces su bagaje es pírrico porque apenas ha alzado una Copa, dos Copas de la Liga y una Europa League.

Ratcliffe invertirá en torno a 1.500 millones de euros en hacerse con el control deportivo de un gigante dormido. Lo hará a través de Ineos Sport, un grupo enfocado a maximizar el rendimiento en entornos como la Copa América de Vela, la Fórmula 1, el rugby o con su triunfal equipo ciclista y que ya hace sus pinitos en el fútbol en el Lausana suizo y el Niza francés. El Manchester United anuncia ahora que Ratcliffe aportará un fondo de 330 millones de euros para mejorar las vetustas instalaciones de Old Trafford y otras infraestructuras de un club que se había quedado anclado por la inacción de sus dueños. “Si bien el éxito comercial del club ha asegurado que siempre haya habido fondos disponibles para ganar trofeos al más alto nivel, este potencial no se ha desbloqueado por completo en los últimos tiempos”, explica Ratcliffe en unas declaraciones difundidas por el club. Promete “rigor, profesionalismo y pasión”.

Ineos se impuso en la carrera por el control del United al interés mostrado en su día por el jeque catarí Jassim bin Hamad Al Than, que llegó a ofrecer unos 6.000 millones de euros. No hubo acuerdo porque además los cataríes querían el control total, no una participación.

Los Glazer, que invirtieron en su día 800 millones de euros por una mayoría accionarial próxima al 70%, saben del potencial del United fuera de los terrenos de juego, donde por ejemplo el año pasado aumentaron ingresos comerciales hasta topes jamás conocidos en su historia (más de 300 millones de euros) a pesar del desastre futbolístico en el que está sumido el equipo, que además acaba de quedar eliminado de las competiciones europeas al quedar último en su grupo de la Liga de Campeones. Y han aceptado la oferta de Ratcliffe para que trate de elevar el nivel en aquello que no funciona, un quid pro quo. Con todo, nada es inmediato. Ineos no desembarcará en el United como pronto hasta dentro de un mes y medio. En el entretiempo, la Premier deberá visar la operación, de manera que habrá tiempo para madurar decisiones, entre ellas la continuidad de Erik Ten Hag como entrenador y la construcción de un equipo para la próxima temporada.

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