El colapso de la BlackBerry da la pauta de una errática competencia oficial en la que destac el apocalipsis de Rolf de Heer

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La brillante propuesta y arriesgada la firma el director australiano de ‘The survival of kidness’, una distopa sin palabra localizada en el desierto que se nos viene encima

El director Matt Johnson y la presentación de ‘BlackBerry’ en Berlín.BALANCE CLEMENSCEPE

¿Qué hay antes del iPhone? Probablemente, una vida mejor. Pero no se trata tanto del feo vicio de quejarse de las comodidades, como de regresar a la an ms fea mana de los’novelas policiacas‘a vueltas con las nuevas tecnologías. Desde que David Fincher fij en ‘El rojo social’ las reglas del gnero, la tentacion es genial. Al fin al cabo, pocas historias tan atractivas como las del mundo digital y su capacidad de concentrarse en unos pocos años (quiz meses) un ciclo completo de ambición y xito desmedidos, amistades traicionadas, almas realquiladas al mismísimo diablo y fracasos inapelables. No es alocado (os, qu ms da) pensar que si Shakespeare vivir ahora mismo le inspirara mucho ms A ‘nerd‘en chanclas que, por ejemplo, un rey jorobado o un prncipe insomne.

Mora‘, de matt johnson, es exactamente eso. O, mejor, quiere ser exactamente eso. sobrio el libro ‘perder señal’, de Jacquie McNish y Sean Silcoff, el director experto en farsas que parecen tragedias (o al revs. Eso era ‘Ópera Avalancha’, de 2016) propone un viaje al interior de una gran idea, una gran idea que explotó. El dispositivo que hizo que llamramos’teléfono inteligente‘Al teléfono (salvo mi madre, claro) es también una historia arquetípica con todos los elementos que le gustan a la gente como los arriba citados (Shakespeare y Sorkin, además). Como Jasn y sus argonautas, nuestro hroe busca el vellocino de oro. Hasta que da con l’inconsciente de que todo logro acarrea consigo una maldición.

Poco se reprocha a un informe que lleva un cabo exactamente lo que propone desde el primer instante. Salvo, precisamente, que no proponga nada. O muy poco. Ya el problema. Se antoja imposible Durante todo lo que dura’Mora‘sustraerse a la idea de que hay ha visto lo que contempla. El director sustituye nervio con nerviosismo, intriga con confusión y hasta pica con hpica. Rodada como si se tratara de un documental por aquello del verismo, la pelicula en realidad repite todos los tropos del ‘subgnero’ pero mas rapido y de forma mucho mas alborotada. Todo ello sin contar lo cansino que resulta ya, sea para criticarlo o para ensalzarlo (tanto da), la insistencia en el rancio herosmo masculino.

El actor Mwajemi Hussein en un momento de 'Kindness Survival'.
El actor Mwajemi Hussein en un momento de ‘Kindness Survival’.

El apocalipsis sigue ah

A su lado, el australiano rolf de heer presentó la propuesta más interesante, aunque sólo fuera por lo particular. «La supervivencia de la bondad» (La supervivencia de la bondad) es un cuento apocalptico que rima con desolacin, distopa, degradacin del medioambiente… Nada que no apareci en los hombres de cada da dentro y fuera de las plataformas, con o sin zombies. sin embargo, la habilidad del director para pintar de cuento de hadas con una pincelada de relato de aventuras casi juvenil tanta desolacin coloca la pelcula en otro lugar. El hecho de que no tenga dilogos suma. Se cuenta la historia de una joven negra abandonada en la mitad del desierto por las autoridades de una sociedad racista y blanca en plena degradacin de todo. Y like hasta que huye. Lo que sigue es un viaje febril al fondo de la misma fiebre.

Y por último, la película quiz más relevante sobre el papel y, por eso mismo, de resultado más triste. El Alemán Emilie Atif, responsable antes de peliculas tan sencillas y brillantes como «Mas que nunca» y tan aparatosas como ‘3 das en Quibern’insiste además heronas desesperadas. “Un día, nos contaremos todo” (Algn da nos lo contaremos todo) es un relato lanzado al vaco de una mujer instalada en l (en el abismo). En Alemania, en el verano de 1990, una familia vive el momento de la reunificación de su pas tras la cada del muro en toda su cruda desolación.

La directora, en una jugada de riesgo, encierra en el cuerpo de su joven protagonista todas las contradicciones del momento que también son una gran decepción por un futuro prometido de esplendor que no llega y, lo peor, un pasado de gloria comunista que, de arrepentirse, descubre inane. Ella, la protagonista, ejerce de metfora en sus propias carnes. Podra huir a Occidente, pero preferir quedarse entregada a una pasin por definicin suicida. Su salvación, nos dice la directora, slo puede ser su castigo en un giro masoquista-romántico que vale tanto para describir el estado de la joven como de un pas entero. Lo de arriesgado no era por decir.

El problema es el tono. Rara vez acierta Atif a déprenderse de un gesto siempre engolado, siempre enfermo de su importancia. Yes acaba por lastrar el resultado hasta unos niveles considerables. Por momentos, ‘Un día nos contaremos todo‘ seducir; en ratos, intriga, pero, la mayora de las veces slo abruma. Si la pregunta son qu’haba antes del iPhone? Una de las posibles respuestas es esto.

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