Una película intensa, una reflexión crítica sobre la sociedad patriarcal y, sobre todo, un grito
Hay muchas maneras de gritar y luego est el mismo grito, el grito en s, que no es ni modo ni forma, sino esencia, desgarro claro, ‘gravedad‘ accidentes de pecado. Edvard Munch, contaba l mismo, paseaba un buen da por donde pasean los noruegos y vio por encima del fiordo (dnde si no) cmo las nubes adquirieron un color rojo de sangre. Deca el pintor que se senta cansado y enfermo (cmo si no) y, para su estupor ms ntimo, escuch un grito pasando a travs de la naturaleza. Y de ah, apareció’la arena, en cualquiera de sus cuatro versiones. Y de ah, sin duda, Mara Vázquez.
‘Matría‘es muchas cosas: una película intensa, una reflexión crítica sobre la sociedad patriarcal que pisamos y, llegado el caso, hasta la fabulación descarnada de lo que antes fue un documental perfectamente carnal. Pero, sobre todo, es un grito. Toda la pelcula vive en un nico aliento pendiente del trabajo de una actriz desaforada y perfecta en cada uno de sus excesos; una actriz que se enfada, se vaca, incomoda, enciende la pantalla y, finalmente, entrega al espectador una de esas interpretaciones del color rojo de la sangre. Como un grito que todo lo atraviesa, como el grito del propio Munch. Mara Vázquez no grita, es el grito que la puede, la atraviesa y le da sentido.
‘Matría‘, para situarnos, sigue los pasos a una mujer de nom Ramona. Sí no es fácil. Ramona trabajó en una empresa de limpieza industrial a la vez que lo hace recogiendo mejillón. Y todo ello, mientras pelea con su hija de 18 aos, con su marido maltratador, con su jefe que quiere bajarle el salario y con todo aqul que se atreve a discutir su espacio y su palabra. De otro modo, el matriarcado que se supone sostiene con herosmo a la sociedad gallega no es más que, sorpresa, una invención del patriarcado. Esta es la tesis y, apurando, la evidencia.
La película se pliega conacierto, y lo hace sumisa, a los movimientos de su protagonista, enfebrecidos y calmos, violentos y tiernos, enrgicos y desmayados, divertidos e hirientes, todo a la vez, hasta extraer el cuerpo menudo de una actriz descomunal una iluminada regreso de la misma vida; del grito de la naturaleza sobre los fiordos noruegos o sobre Galicia entera, tanto da.
Antes de largometraje, y con el mismo título, su director confeccionó un documental. Aqul relató la vida de Francisca a cuerpo (y tiempo) real. La textura de lo cierto guiaba los pasos tiene un trabajo pensado para ser testigo. Ahora, esa misma piel rugosa de la realidad es la que ordena cada toma planeada como un arranque de sinceridad. La cmara se mueve con y por el cuerpo de Vzquez y lo hace a su ritmo, sin desmayo, dejando que la puesta en escena desaparezca en la simulación de una realidad que, en verdad, es una proyección rigurosa de la ira, el enfado, la risa y el destino de su protagonista.
Si se quiere, toda la pelicula insiste en hacer bueno ese viejo precepto de alcanzar la certeza de lo poltico desde la inmediatez de lo ntimo; el estruendo de la revolución desde la claridad de una simple mirada. Oh grito. Qu raro result ver, por poco frecuente en cualquiera de los artificios de la ficcin, a una mujer que refuta cada gesto aprendido. Qu extrao es ver a una mujer comportarse como una mujer. Qu revelador result de repente que una mujer no slo grite sino que sea ella mismo grito. Si nos fijamos un poco, ninguna de las cuatro versiones ideadas por Munch identifica el gnero de la figura que grita. Es Mara Vázquez, no lo duden.
El resultado es una película que antes que simplemente vers, se vive y se sitio like a golpe, like a fire, like a revelacin. Es una pelcula exagerada porque en la hiprbole est su sentido. Y todo ello con la voz detenida en el hallazgo de una actriz. ‘Matría‘, de hecho, escucha el cine como un paisaje alumbrado por un cielo que sangra y grita sea en Noruega sea en Galicia. Mara Vázquez no grita es grito.
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+De principio a fin, todo en ‘Matria’ es Mara Vzquez, una actriz que hace de cada uno sus huesos material explosivo.
-El estar tan pendiente de la actriz hace que la película desatienda buena parte de lo dems, incluida una narración algo errática.
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