EL MUNDO accede a la base en el que los rusos sufrieron uno de los reveses más humillantes de toda la invasión
Tres perros de raza indefinida se alimentan rebaando las latas de las raciones de combate que dejan los rusos entre uniformes abandonados, heces humanas y páginas arrancadas de revistas pornográficas. Son los nicos pobladores del edificio y, por
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