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Álvaro Lorenzo, la ecuación de Teruel y un toreo engañabobos

Álvaro Lorenzo, la ecuación de Teruel y un toreo engañabobos

Actualizado

El toledano se hace con la única oreja aplicando la fórmula de altura, distancia y velocidad con el toro que más se soltó de Santi Domecq sin apenas humillar; curtida seguridad de José Garrido

Derechazo de Álvaro Lorenzo con el quinto toro de la corrida de Santi Domecq, al que cortó una oreja ayer en Sevilla.  CEPE
Derechazo de Álvaro Lorenzo con el quinto toro de la corrida de Santi Domecq, al que cortó una oreja ayer en Sevilla. CEPECEPE

Hacía en la calle un calor de verano. El clima siempre vale de recurso. Para arrancar una crónica o para el ascensor. Y el caso es que dentro de la plaza un venezecillo intermitente y travieso enredó lo suyo en el ruedo. Tanto como la esperada corrida de Santi Domecq. Que se movió con más aristas de las percibidas por un público que aspiraba a reeditar glorias recientes de la ganadería. Más movilidad que fondo y, por tanto, bravura y, por ende, entrega, en unos toros que probablemente en su totalidad embistieron sobre las manos. Con más afán por acudir a los engaños que por salirse de ellos. Ante este panorama, cuando saltó un quinto altón y estrecho, que se hizo poco sin ni siquiera ser bonito, y se soltó del piso y de la muleta con viaje y alegría pero con la humillación escasa al personal -¡ay, esa ovación!- el parecía la reencarnación de Chismoso y Cotorrito. De aquellos toros que a Santi Domecq le dieron gloria en Sevilla y Bilbao la última temporada no hubo ni la sombra. No apareció la clase por ninguna parte y el ritmo caro de lo de Santi.

El quid de la cuestión residió en lo listo que anduvo Álvaro Lorenzo en el manejo de la distancia y las alturas. La ecuación del viejo Teruel incluye: “altura, distancia y velocidad. Y que pase el toro por donde tú cameles”. Pues eso fue lo de Lorenzo. Que principió con fino estilo genuflexo y luego le puso énfasis al momento del embroque -el momento único en que ocurrió la humillación que el bicho protestó en la demande- y muñeca a todo lo demás. Una estocada rinconera el dio alas al entusiasmo que venía de antes. La única oreja de la tarde fue para él.

La corrida, de hechuras y remates muy diferente, no se enlotó bien. Y así la pareja de Álvaro Lorenzo resultó ligera y leve frente a la más cargada de José Garrido, cuyo lote debió abrirse. El ligero toro anterior del toledano se afeó, aun más, al partier una vaina contra las tablas. Embestía con el pitón de fuera a los vuelos. Puede que por esa desconcertante sensación Lorenzo pasese con el castigo en el caballo. Sangró excesivamente al toro, que esperó mucho en banderillas y se afligió sin poder y sin maldad. Gastó eltiempo en hacerle pasar.

Un toro de espectacular capa salinera y capirote, de amplia cuna y ancha caja, inauguró la corrida de Santi Domecq y la feria. Se emplazó y distrajo antes de fijarse en el capó de José Garrido. Que voló cinco verónicas con expresión y una media que no mereció el último desarme. Ya entonces el toro se movió con las manos por delante y un empleo tan contado como la humillación. Lo de las manos se denominaría común en su lidia, o adelantándolas o apoyándose mucho sobre ellas. A Garrido le originó aquella movilidad que se fue perder para gallear por chicuelinas y quitar por delantales, todo con ese acento barroco que le primo a su concepto. A Álvaro Lorenzo le apeteció entrar en contacto en su turno de bastante a la verónica. El soporte del broche adquirió luz propia. Pero el domecq soltaba la cara cada vez más, pasando cada vez menos. Ya se sintió así en el prólogo de faena de JG. Que anduvo firme, enfibrado en el toque. El toro se venía -a veces por dentromás que se iba y reponía. Un movimiento sin fondo para empujar y tirar de verdad hacia delante y por abajo. Al querer del extremeño le sobró la última serie con la izquierda de una labor bien resultta con la espada (tendida).

Esa seguridad curtida de José Garrido volvió a manifestarse con el colorado y apretado cuarto. Sumó a ella asiento y ambición. De tal modo que a sus dos faenas trabajadas les sobraron los últimos compases. Pero en el núcleo de esta última JG se atalonó y encajó en serio y tiró por abajo de la embestida en tres important series -dos por la derecha y una por la izquierda- que fue, a la postre, lo que ofreció, sin regalar, el toro. De ahí se quedó. Y Garrido empeñó en un pero digno arrimón, a últimas, exagerado en su duración. Cayó un aviso antes de perfilarse con la espada.

La corrida fue un engañabobos. La manifestación de ello se concentra en la ovación que dedicó la plaza al levantisco, arisco y duro tercero, que se vencía por dentro a oleadas. Alfonso Cadaval quiso más que pudo, sin gobernar aquello. Que no era fácil. Sonaron a castigo las palmas. El burraquito último se antojó el de mejores hechuras. Lo trataron muy mal. Apuntó buen tranco y usó también mucho las manos, frenándose. Cadaval, que ha vuelto a nacer este invierno, se lo debería pensar.

PLAZA DE LA MAESTRANZA . Miércoles 19 de abril de 2023. Primera de feria. Entrada de medios. Toros de Santi Domecq; un quinto (2º); dispares de hechuras, remates y series; de más movilidad que fondo, de venus sin irse, muy apoyado en las manos; el 5º fue el que más se soltó sin humillar; duro el 3º; muy sangrados 2º y 6º.

JOSÉ GARRIDO, DE TÓRTOLA Y ORO. Estocada tendida (ovación). En el cuarto, estocada y descabello. Aviso (saludos).

ÁLVARO LORENZO, DE GRIS PERLA Y ORO. Stocada pasada (ovación). En el quinto, empuje rinconera (oreja).

ALFONSO CADAVAL, DE VERDE ESPERANZA Y ORO. Estocada defectuosa que escupe y estocada (palmas). In el sexto, pinchazo, media estocada tendida (silencio).

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Por Betania Malavé