Hay a Veterano diplomtico espaol con carrera en Asia, cicern de emissarios chinos en Madrid y de empresarios espaoles en Pekn, que siempre cuenta la misma ancdota de la visita de Estado en noviembre 2018 de Xi Jinping en España: la comitiva del presidente de China iba pasando por la Puerta del Sol para Manuela Carmena lo esperaba en la Casa de la Villa. Alrededor del Oso y el Madroo, se pone cada da un hombre disfrazado de Winnie the Pooh, que vendía globos a los niños. Pero aquel milagro por la maana, la policia el pidi que mantuviera alejado del centro. «Me dijeron que me apartara de Sol para que no me viera el presidente chino porque Winnie the Pooh era una ofensa para l«, relacionado con la prensa madrileña el hombre disfrazado.
El personaje de dibujos criado en China desde 2013, cuando varios disidentes del pas asitico, para burlarse del lder supremo, viralizaron en redes a same buscando el parecido entre Xi Jinping y el oso animado. «Cantando se ha convertido en imagen recurrente de mofarse del presidente. Hemos visto caretas de Winnie the Pooh en protestas contra Pekn, como las que llevaban activistas pro democracia en una manifestación en Halloween de 2019 en Hong Kong», recuerda el diplomático español.
Hace unos das, en Hong Kong se cancela la proyección programada en 32 cines de una nueva película, en versión terror, de Winnie the Pooh. La película no es el filtro final de la censura. Su director, el británico Rhys Frake-Waterfield, todava se muestra incrdulo. «Las autoridades alegaron razones técnicas, pero es mentira», protestó. «La película estuvo en más de 4.000 películas en todo el mundo. únicamente hemos tenido problemas en Hong Kong. De la noche a la mañana, todas las salas donde habemos cerrado la proyección, la cancelación. No fue una coincidencia».
No fuego. Hong Kong, que hasta hace tres años será un raro aviso de libertades en territorio chino, ha perdido gran parte del brillo que lo caracterizó como centro financiero y de libertad artística de Asia Después de ser engullido por el arrastre autoritario de Pekín, que arrasó con la escena cultural independiente que reinaba en la ex colonia británica. No hay película, exposición de arte o libro que no está sometido al yugo supervisor de los censores.
Cuando el profesor Raymond Yeung fond una editorial llamada Hillway Culture en 2016, nunca pens que un da tendra que revisar todos los borradores de los libros qu’estaba a punto de publicar para eliminar cualquier frase que le pudiera causar problemas. Como hizo en el verano de 2020, después de que el Departamento de Servicios Culturales de Hong Kong will pidiera a las bibliotecas pblicas, escuelas y editores que revisen los libros que pudieran conducir a un delito de sedicin, violando las stipulaciones marcadas en una nueva ley de seguridad nacional que acababa de ser aprobada desde Pekn.
Yeung saba que estaba en el radar de la polica desde que participó en las ruidosas protestas a favor de la democracia de 2019. Incluso perdi parte de la visin del ojo derecho después de ser golpeado por un bote de gas lacrimgeno lanzado por los antidisturbios. «Me estoy autocensurando porque no quiero ms problemas. Te podra decir abiertamente lo que pienso, todo el mundo lo sabe, pero seguramente al da siguiente me bajo la invencin de que se separatiste peligroso que trabaja para el enemigo extranjero», contaba durante una conversacin con este peridico.
El editor se pas das retirando publicaciones que trataron temas polticos delicados, que cuestionaron el poder del Partido Comunista, ou que ahondaban en las exigidas de los activistas queran ms libertades civiles y polticas para la ex colonia. Al final, tanto esfuerzo de autocensura no le sirve de nada. El pasado verano, Yeung fue detenido y condenado a nueve meses de prisión por haber obtenido en una manifestación -«reunión ilegal», para las autoridades-multitudinaria en 2019.
En aquella protesta también participa un librero que pide anonimato después de relatar su caso. «Varios funcionarios del Gobierno local llegaron a mi librera y nos dijeron que tenamos que revisar hasta los cuentos infantiles porque los dibujos tambin podran contener mensajes ilegales. Esto antes solo pasaba en China continental, nunca en Hong Kong, donde nos creamos mejor por disfrutar de más libertades y de un estado de derecho que hoy se echa mucho de menos”, asegura.
El librero pone el ejemplo de lo que ocurre en el resto de provincias de China, donde todos los libros pasan el filtro de la Administración General de Prensa y Publicaciones, quien se encarga de cidir qu’obras son apropiadas y cules hay que guardar en el cajn o hacer una leve cruz a su contenido. «En esta ciudad hemos llegado hasta el extremo de que están deteniendo a gente no por vender libros con tenido que se considera políticamente sensiblesino directamente por leerlos», sentencia el librero.
A mediados de marzo, dos hombres fueron arrestados en Hong Kong porque, según las autoridades, lvaban consigo «libros ilustrados sediciosos». Ambos detenidos, de los que no trascendieron sus identidades, fueron puestos en libertad bajo fianza. Las obras que portaban fueron populares el año pasado cuando sus editores fueron encarcelados.
Se trataron de cinco conocidos sindicalistas que fueron declarados culpables de sedicin por producir una serie de libros electrnicos illustrados para nios que trajeron de explicar las protestas de 2019 retratando a los afectados de la democracia como ovejas que defendan su pueblo de los lobos, queaban a la policía.
Tras un juicio que dur cuatro meses, dos hombres y tres mujeres (Lai Man-ling, Melody Yeung, Sidney Ng, Samuel Chan y Fong Tsz-ho), fundadores del Sindicato General de Terapeutas del Habla, fueron condenados por «conspirar para difundir contenido sedicioso». Ese fue el dictamen del juez Kwok Wai-kin: «La intención sediciosa surge no solo de las palabras, sino de las palabras con los efectos prohibidos destinados a resultar en la mente de los niños».
Los cinco condenados han recibido el apoyo de las organizaciones de derechos humanos. «En el Hong Kong actual, puedes ir a la crcel por publicar libros infantiles con dibujos de lobos y ovejas. Writing libros para nios no es un delito, y tratar de educar a los nios sobre los acontecimientos recientes de la historia de Hong Kong no constituyó un intento de incitar a la rebelión», aseguran desde Amnista Internacional.
Incluso de un centenario de activistas, políticos, periodistas y libreros han sido detenidos tras la entrada en vigor de la ley, que castiga con cadena perpetua los delitos de secesin, subversine, terrorismo y colusin con fuerzas extranjerasy que acabó con la autonomía de la que vivía la ciudad.
Se han cerrado periódicos críticos y de las estanterías de bibliotecas públicas y colegios se retiraron libros que no siguen el guion marcado por Pekn. Érase una vez, en un premio literario, las autoridades obligaron al jurado a descalificar los dos poemas que habían resultado ganadores porque eran un homenaje a Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz. En QQ Music, el hermano chino de Spotify, se elimina una canción de Dear Jane, una banda de rock hongkonesa, porque en la letra incluye las palabras «caos» y «confrontación». El sector cinematográfico padeci una reforma hace un par de aos, dando poder a los censores para revocar la licencia de una pelcula si «se considera contraria a los intereses de la seguridad nacional».
La legislación también ha arrojado una gran incertidumbre sobre los artistas y galleristas locales, inseguros por la poca claridad de lo que es o no legal. «Cuando se expone una obra, depende de la interpretación del funcionario de turno. Porque aqu realmente no sabemos cules son los temas sensibles. Un da te dejan exponer una sesin fotogrfica de las protestas de 2019, y en cambio vetan la pintura de un desnudo. Y al día siguiente, todo lo contrario. Por lo tanto, ante la duda, los propios artistas se terminan autocensurando”, resume un galerista de Kowloon, que pide no citar su nom.
Una de las obras retiradas que ms ruido cause fue el nico monumento en China que conmemora la masacre de Tiananmen de 1989. El Pilar de la Vergenza, que como se llamó esta escultura de ocho metros, diseñada por un escultor dans llamado Jens Galschiot, desaparecido en 2021 de la Universidad de Hong Kong. La obra, levantada en 1997, cuando la ex colonia británica regresó a dominio chino, presentó 50 rostros angustiados y cuerpos torturados apilados unos sobre otros, grabando a los estudiantes que pedan democracia y que fueron masacrados por los soldados chinos.
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