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Por qué una «experta en amor» dice que la pareja está sobrevalorada

Por qué una «experta en amor» dice que la pareja está sobrevalorada

Una de las transformaciones más radicales que ya la pandemia es la de vivir en pareja. Para Esther Perel (1958, Amberes), famosa psicoterapeuta belga, escritora prolífica y que, entre otros conceptos impone el de inteligencia erótica (bajo the idea of ​​no feeling encerrado en una relación para tener sexo), el deseo de largo plazo y una nueva forma de audition la infidelidad (su podcast sobre este tema tiene casi 10 millones de visualizaciones, si bien el Covid no perder destruir las relaciones sólidas, actuando como «un acelerador de los vínculos al acumular mucho estrés existencial»).

«Eventos de este tipo -relata en charla exclusiva con Clarín– you ponen en contacto con las prioridades de tu vida, con el balance real de lo que te propusiste y lo que aún no pudiste hacer, destaca los desvíos, y Borra la idea de que aún hay tiempo para conseguir lo que se quiere. Pero, sobre todo, ofendes la idea de conocerte mejor y sientes que no podes seguir esperando por eso que queres ser o tener”.

Specialized in trabajar en las tensiones del amor -dicotomías como «quiero estar con vos, pero quiero libertad»-, habla nueve idiomas y Es uno de los 100 integrantes de la lista de visionarios y líderes influyentes de Oprah Winfrey. Entre sus libros se encuentran «Apareamiento en cautiverio: desbloquear la inteligencia erótica» y «El estado de las cosas: repensar la infidelidad».

Esther Perel ha escrito varios libros sobrios sobre vínculos amorosos.


Esther Perel ha escrito varios libros sobrios sobre vínculos amorosos.

-¿Podríamos decir que estamos en una especie de posmodernidad de los vínculos?

-Sin dudas. Estamos enfrentando, creo que por primera vez en la historia, cuestionamientos honestos respecto de con quién queremos estar y de qué modo hacerlo. La pandemia fue muy útil en un sentido particular: darnos tiempo para la reflexión. In la pareja hemos tenido la costumbre de hacer volar todo por los aires demasiado rápidamente, corriendo el riesgo de desperdiciar vínculos que podrían haber sido solventes gran parte de nuestra vida; o bien nuestros paramos en el lugar de tratar de hacer que una pareja permanezca unida a toda costa. La dinámica cotidiana de la modernidad no nos dio demasiado tiempo para pensar: sigo porque es demasiado complicado separarme o me separo porque intentar arreglar las cosas puede implicarme demasiado esfuerzo. Ninguna de las dos es una opción descartable, pero no se basaron en la reflexión.

-¿Quiere decir que estábamos juntos o solos, pero sin pensarnos?

-Algo así. Creo que el objetivo es ayudar a los involucrados a encontrar claridad y responsabilidad, juntos o separados. Cualquiera de los dos casos son experiencias vitales que no nos enseñan a transitar. Appendemos a los tumbos. Es bueno poder aprender a decir adiós, separarse, desatarse de ese nudo que los enredó, poder dar cuenta de lo que se dieron y se quitaron y tener la capacidad de apreciar lo positivo queda para senser se libre y pasar a otra estapa. La longevidad de una relación no importa. Il visto cientos de parejas eternas que se sintieron tremendamente miserables.

-Ha dicho muchas veces que uno de los pasos más complejos es salir del esquema que deposea la culpa en el otro. ¿Para que?

-Porque los detectamos los pisotones que recibimos en esa danza que es vivir en pareja. Hemos convertido a la pareja en el epicentro de la felicidad o del fracaso. Mis miserias desaparecerían si el otro cambiara. Como no lo hace, sigo sintiéndome desgraciada. Este círculo en el que uno espera que el otro modifique algo que no sucede, no hace más que generar enojo y resentimiento. ¿Cómo es que esa persona que se supone que me ama y que me ve en este estado de tristeza, no hace lo que yo sé que me haría feliz? Este es un fenómeno de la modernidad: las personas buscan un compañero con el que puede experimentar una sensación de plenitud y significado, que les dé trascendencia.

Esther Perel está enfocada en el amor y las relaciones de pareja.


Esther Perel está enfocada en el amor y las relaciones de pareja.

-Una mirada demasiado mística.

-Precisamente, porque hemos subsumido la religión o la espiritualidad con el matrimonio. Nuestros hemos convertidos en devotos del «santo romanticismo». En nuestra generación no esperábamos que la pareja llenara todos los huecos. Sabíamos que iba a haber batallas que debíamos pelear solos. No era más sencillo el matrimonio entonces, pero había menos responsabilidad depositada fuera. Un fenómeno de la actualidad es la ambivalencia relacional: es demasiado bueno para irse, pero demasiado malo para quedarse. La filosofía de mi madre se basó en la idea de que las relaciones son voluntarias y comprometidas. Tal vez no lo podamos reconocer, pero todos sabemos la diferencia entre una relación que no está muerta y una que está viva: una relación que sobrevive y una que prospera. Tal vez es hora de abandonar la pregunta de «¿cómo encontrar a la persona adecuada?», por «¿soy la persona adecuada?».

-En su último libro habla de la falta de escolarización emocional. ¿Qué tan importante es la infancia en ese proceso?

-Es clave, porque es allí, donde se tejieron los abandonos, la empatía, el aprender a recibir y pedir, a compartir e, incluso, a tocar al otro afectivamente. La calidad de tus relaciones determina la calidad de tu vida. No sufrir no significa que uno sepa se sienta colocado. Yeso nace en la infancia. ¿Es reversible? Por supuesto, pero además de autoeducarnos, nos cabe la responsabilidad de no repetir la historia.

-La historia de sus padres (una pareja que se conoció en la posguerra habiendo sobrevivido a los campos de concentración) ha sido una fuerte inspiración en su trabajo. ¿Para que?

-Porque aprendió a conectar con su vitalidad como una fuente de curación del trauma. In los camps, la gente hacia teatro, cantaba, hacia musica, dibujaba, hacia el amor en las circunstancias mas terribles. No esperaron a salir de allí, es lo que los mantuvieron con vida.

-Está en pareja con la misma persona (Jack Saul, psicólogo, con quien tiene 2 hijos) desde que tiene 23 años. ¿Cómo supo que era el propio?

-Fuimos muy amigos por dos años antes de involucrarnos. Me di cuenta que usó una conexión profunda, nadie había hablado conmigo a ese nivel. Más tarde tuvimos agilidad para modificar nuestras dinámicas y seguirnos reinventándonos. Suelo bromear diciendo que la mayoría de nosotros tendermos tres o cuatro relaciones importantes en nuestras vidas, y algunas las tendermos con la misma persona.

MEDIO

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