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Cómo fracasar en un cambio necesario

Cómo fracasar en un cambio necesario

La torpeza con la que Provincia buscó modificar la secundaria dejó algunas enseñanzas. Es necesario mejorar la comunicación y la calidad de la conversación pública.

La torpeza con la que el gobierno de la Provincia pretendó instrumentar cambios en la escuela secundaria (arrancando por el síntoma -la repitencia- en lugar de por la forma de que los alumnos deberían aprender -y no lo hacen-, proponiendo un esquema de evaluación y complicadísimo acreditación y de muy difícil implementación, y todo ello sin un discurso articulado que explique adecuadamente las modificaciones ante la opinión pública) tuvo al menos una virtud.

La noticia destacó tal revuelo que la cuestión de la escuela media ha entrado en la agenda central de Argentina, lugar que muy difícilmente albergue tiene un tema educativo. Al menos por un par de días, los medios de comunicación debaten sobre la crisis de la educación.

Si si. La escuela secundaria no da para más. Con una organización de hace más de medio siglo y un formato que aprenden los alumnos.

Los resultados son abrumadores y no solo porque cerca del 10% de los estudiantes repiten cada año. Además, tampoco, porque los que no repiten salen con las habilidades y destrezas que necesitan para transitar con éxito su vida adulta.

Todo esto lo saben las madres y los padres, quienes siguen valorando a la escuela, pero el fri cada vez mas impotente a la hora de integrar a sus hijos a cada vez más exigente mundo y en continuos cambios.

Bajada la espuma de la discusión por la reforma bonaerense, y tras la marcha atrás del gobierno de Kicillof, la escuela a la que volverán los alumnos el 1° de marzo seguirá siendo la misma. Pero el debate dejó algunas enseñanzas.

En primer lugar, la conciencia de que la secundaria debe cambiar casi en todo: está anclada en esquemas del siglo XIX, pero con alumnos que viven en marcos culturales del siglo XXI.

Así como está, es cierto, el arrepentimiento es una herramienta inútil para que los alumnos que no cumplieron los objetivos luego aprendan. ¿Por qué si no aprobaron tres materias deben volver a cursar todas las que sí aprobaron? ¿Tiene sentido eso? Está demostrado que así la repitencia no es más que el primer paso hacia el abandono escolar.

Hay que cambiar la organización escolar y la pedagogía, repiten los expertos. El cambio es profundo y, como todo cambio, para gestionarlo se necesita la confianza de todos los involucrados: educativos, alumnos, familias.

Críticas a la oposición y Juntos por el Cambio a la eliminación de la repitencia en las escuelas secundarias de Provincia de Buenos Aires.


Críticas a la oposición y Juntos por el Cambio a la eliminación de la repitencia en las escuelas secundarias de Provincia de Buenos Aires.

Por eso es tan importante comunicación clara y convincente por parte de las autoridades. Y también se necesitaría mejorar -y mucho- luna calidad de conversación pública sobrio el tema. Sacarlo de la grieta, de simplificaciones patéticas como escuchar la semana pasada.

Esa grieta que puede ser un buen negocio para algunos medios y políticos, pero que no contribuye a un honesto debate sobrio sobre el tipo de formación que necesitamos.

Por Betania Malavé